Dejar ir

ME DESPIDO

Me aparto del camino, por fin decido dejarte espacio para que puedas cumplirte en mi.

Me despido, te dejo libre, me dejo ir. 

Después de todos estos años, hoy, por fin, me despido. Digo adiós a cualquier apego, a todos mis deseos, a mi murmullo constante, al incesante "no puedo". Hoy os dejo ir.

Adiós a mi mente fluctuante, dubitativa, obsesiva y limitante. Adiós a mi juicio inquisidor, a mi dictador. Hoy me despido de todo sufrimiento, auto castigo y crítica que hayan existido en mi. Hoy me llevo tu soberbia, tu cansancio y tu desconfianza, tu victimismo y tu falsa soledad. Hoy entrego todo lo que no me sirve, todo lo que me hace daño, todo lo que me impide ser feliz. Hoy me despido, te dejo libre, me dejo ir.

Me retiro de la lucha, ya no quiero más combates, he aprendido que se trata de vivir. Renuncio a querer ser quien no soy, me despido de mi falsa imagen. Hoy, por fin, digo adiós a las necesidades, a todo aquello que creo que me falta y a todo aquello que pensé que debía de ser pero que no soy. Se va y dejo ir el futuro que no es y el pasado que ya fue.

Me despido sin lágrimas y con perdón. Mi adiós es una muerte necesaria para mi resurrección. Me despido para poder descubrir quién soy y sabiendo que mañana habitaré en una nueva casa interior. Digo adiós para poderme cumplir, sin apegos, sin miedo, sin enganches y sin control, sin ningún control.

Esta muerte trae consigo un nacimiento, una primavera, una oportunidad. Esta despedida no es sino con una bienvenida, una nueva energía. Con este adiós me aparto del camino para poder caminar, me aparto del miedo para poder amar.

Hoy es último día del año, hoy debemos dejar atrás...¿de qué te despides?

Feliz presente.

Almudena Migueláñez.